Rem 061109

- VACIO -

Estamos en mi actual trabajo, está anocheciendo y alguien pone música en los altavoces, creo que soy yo. Uno de mis compañeros empieza a bailar en broma. Cuando termina la canción se para, y al comenzar la siguiente, otro compañero empieza a bailar. Al poco rato las luces se han apagado y todos están bailando. Yo no, a mi me da vergüenza. Permanezco sentado en mi sitio, frente al ordenador, cambiando las canciones.

La oficina ha multiplicado su tamaño varias veces. El suelo ahora es de color negro, y la cocina se ha transformado en una barra de bar. Todo está en penumbra pero hay focos por todas partes. Empiezan a llamar a la puerta. Hay un montón de gente esperando para entrar.

Al poco rato hay al menos 100 personas bailando. La mayoría de ellas son chicas guapas y algo pasadas de copas. Empiezo a caminar por el local buscando el baño. También ha cambiado. Ahora es mucho más grande y sucio. A la izquierda hay un montón de lavabos y a la derecha retretes y urinarios. Las puertas de los retretes están deterioradas, y hay un fuerte olor a orina. Tras contribuir al mismo vuelvo a la fiesta. Parece que va a ser una noche divertida. Tengo ganas de estar con alguna chica y esta puede ser una buena oportunidad. Pero me doy cuenta de que aún no he cenado y tengo bastante hambre. Será mejor comer algo para aguantar bien la noche entera.

- VACÍO -

Estoy en mi vieja casa, en la que pase mi infancia, sentado en la mesa del salón, cenando. Sentados conmigo están mi abuela y mis dos tíos maternos. Puedo fijarme en que el mantel y los cubiertos, son los mismos que solíamos utilizar. En el centro hay una cazuela sobre un plato transparente con algo que podría ser una sopa, no lo recuerdo. También hay platos blancos con comida en el centro.

Uno de mis tíos va vestido como un mendigo y está metiendo la lengua en los platos para coger la comida. Me resulta muy asqueroso.

- !Quieres sacar la lengua de ahí!!!Eres un cerdo!- Le espeto.

Terminamos de cenar, y recuerdo que tengo que irme. Pero no sé a dónde.

- VACÍO -

Estoy caminando por la calle, hay una chica desconocida  a mi lado y está amaneciendo, aunque por el color del cielo parece que hace al menos 1 hora que ha amanecido.

- Que tarde es, ya es de día, espero que siga abierto - Comento.

- No te preocupes. Nunca cierran.

Caminamos durante un rato y llegamos al local. No conozco dónde estamos ni la entrada del local, pero hemos ido directos hasta allí. Parece que sigue abierto. Entramos y estamos de  nuevo en mi oficina. Queda menos gente pero aún hay bastante ambiente. Nueva pasada por el baño, y mismas sensaciones: sigue estando asqueroso.

Cuando vuelvo decidimos tomarnos una copa. Mientras nos acercamos a la barra meto la mano por debajo de su ropa y le acaricio la cintura y la tripa. Por primera vez me fijo en ella. No recuerdo cómo va vestida, ni su cara, ni su pelo, ni su voz. Solo recuerdo que es de baja estatura, con 4 o 5 kilos de más tal vez. Me resulta bastante atractiva, quizá no tanto como las chicas de antes, pero de sobra para pasar una noche divertida. En ese momento tengo la certeza de que voy a acostarme con ella.

Ya en la barra una camarera nos atiende. Es rubia, con el pelo rizado, de unos 35 años. Va vestida con unos vaqueros y una camiseta azul.

- ¿ Que queréis tomar? -

- Yo lo mismo que pida ella - Respondo.

- Entonces queremos dos Martini con limón - Dice ella.  - Y para él  además....- Se acerca y le susurra algo al oído. La camarera sonríe. No he podido oírlo. Mejor dicho, lo he oído perfectamente pero no lo he entendido. En ese momento pienso que me ha pedido un chupito.

Primero nos pone las dos copas, en vasos anchos y cortos. Mientras las está poniendo se para la música y anuncian que van a cerrar. La gente empieza a salir del local. Hay mucha gente fuera y debe ser un espacio muy pequeño, puesto que no caben fuera. Están tan apretados que cuando sale el último tienen que empujarlos para juntarlos un poco más y poder cerrar la puerta. Se quedan aplastados contra el cristal en que se ha convertido la pared de la entrada.

A nosotros nos han dejado quedarnos un poco más. Hasta que nos terminemos la copa. Vuelven a poner la música. La camarera se acerca con algo en la mano.

- Aquí tienes tu .... - Vuelvo a oírlo, pero no lo entiendo.

Lleva en la mano un ramillete de cilindros de colores. Cada uno tiene dentro algo parecido a un cepillo que sobresale por el extremo del cilindr. Extiende la mano y me ofrece una de color negro, con el cepillo amarillo. La cojo.

- ¿ Qué hago con esto? - Le pregunto a mi acompañante.

Ella se ríe. - ¿ No sabes lo que es un ... - nuevamente no entiendo lo que me dice - Ven aquí, que te explico como se usa. Me coge de la mano y me lleva a un lateral del local.

Me despierto. Mi abuela está en la habitación. Me he dormido. ¿Por qué estará aquí un sábado? Se ha equivocado y me ha estropeado el final del sueño. Tardo algo más de un minuto en darme cuenta de que es viernes. Tengo que ir a trabajar.

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